Ladies and gentlemen, con todos ustedes... los señores Bell de LacY al final llegó el día. Y pasó todo rapidísimo. Cuando quisimos darnos cuenta, ya estábamos dando el 'sí, quiero'. Hay cosas que nunca cambian...
Fue un día estupendo. Y, claro, hubo de todo. Nervios, muchos nervios, porque si no hay nervios, no hay arte, que decía la Pantoja. Y anécdota. Porque una boda sin anécdota, pues no es boda. Y servidor se encontró de repente con dos alianzas en la mano y sin saber muy bien qué hacer. Y
miesposo (no, ahora ya no es
mifuturoesposo) intentando coger una de las dos. Y yo que no, que me las quedaba. Al final, sin saber muy bien cómo, acabé poniéndole a TT (suerte que él tiene experiencia en estas lides) SU alianza en SU dedo anular y él me puso MI alianza en MI dedo anular.
Y también hubo ausencias, claro. Las de los amigos que nos hubiera gustado tener con nosotros para compartir el día pero que no pudo ser, porque la distancia es lo que tiene... Y la ausencia de quien me hubiera gustado que estuviera a mi lado en un día tan importante y que, desgraciadamente, no pudo ser porque la vida es como es.
Y hubo muchas risas... y un ataque de risa floja. Tan floja y tan tonta que todavía hoy no sabemos de qué narices nos reíamos. Y hubo deliciosa comida y abundante bebida. Vino, mucho vino. Claro, eso explica lo de la risa floja y tonta, por supuesto.
Y hubo fotos, muchas fotos. Nosotros queríamos que todo el mundo llevara una cámara para poder tener fotos bonitas y hacer un álbum de esos de 'un día inolvidable'. Y las previsiones nos han sobrepasado, debo confesar. De entrada, nos hemos encontrado con más de 1.200 fotos estupendas. De las cuales hemos seleccionado 260 fotos preciosas y que nos han encantado. Así que, el que avisa no es traidor, quien quiera sesión de fotos del acontecimiento que se reserve, por lo menos, media horita...
Y también hubo lagrimita. Que sí, claro, que en las bodas tiene que haber lagrimitas, aunque sean de felicidad. Y es que tenemos la suerte de tener unos amigos cojonudos que nos demuestran a menudo lo mucho que nos quieren. Y que nos hacen llorar (de emoción) en la boda. Hay que joderse... ¿Cómo no íbamos a quererles nosotros a ellos con todas nuestras fuerzas?
Y hubo un día perfecto. Y fue cierto. Existió. Aunque ahora, pasadas ya las horas, nos empieza a parecer un sueño fabuloso.
De esos que no se olvidan jamás...
PD. Aquí también os lo cuentan...